martes, 1 de septiembre de 2015

COMER POR ESTRÉS

Comer por estrés: diferenciá el hambre real del emocional

Recurrir a la comida como vía de escape de los problemas sólo complica más las cosas. Identificar las causas que llevan al exceso es clave para lograr un cambio.
Nutrición
El siguiente listado es un ejemplo de conductas no saludables para tapar el estrés de la vida:

- Ver televisión por muchas horas;

- Comer en exceso;

- Dormir demasiado;

- Tomar mucho alcohol;

- Relacionarse con ira con los demás;

- Fumar más de lo habitual;

- Automedicarse con ansiolíticos, analgésicos y/o pastillas para dormir;

- Recurrir a drogas ilegales que ponen en riesgo nuestra vida.

Tomar conciencia de cómo estamos manejando nuestro estrés puede ayudarnos a considerarlo para empezar a tomar decisiones más convenientes y saludables.

El doctor Herbert Benson es director del Instituto para la Medicina de la Mente y el Cuerpo, perteneciente a la Escuela de Medicina de Harvard, quién sugiere utilizar una combinación de acciones tendientes al manejo de estrés:

- Aprender diferentes técnicas de relajación, como puede ser la práctica de yoga, tai chi o el mindfulness, entre otras prácticas;

- Mejorar la calidad de vida desde la psicología positiva y la reestructuración cognitiva para aprender a gobernar los propios pensamiento distorsionados;

- Hacer actividad física con regularidad, comer sano, buscar rodearse con personas que le hagan sentir bien, y dedicar tiempo a actividades que disfrute.

Los seres humanos no sólo comemos para nutrirnos. El acto de comer implica también una sucesión de hechos y pensamientos aprendidos a través del tiempo, los cuales se vinculan con experiencias pasadas. Es necesario concientizar las causas emocionales que los originan, ya que de lo contrario, no podremos cambiar. 

FUENTE: www.clarin.com/comerporestres
Estudio global: las dietas saludables pierden contra la comida chatarra
Investigación en 187 países
Las carnes rojas, las grasas saturadas y las trans y el sodio son más consumidos que lo aconsejable. Mientras que las frutas, las verduras, las semillas, los granos integrales y el pescado no logran seducir a las personas.
La gente sigue comiendo comida chatarra a pesar de que hay muchos alimentos saludables. (Archivo)
 La gente sigue comiendo comida chatarra a pesar de que hay muchos alimentos saludables. 
A pesar de las campañas que promueven mayor consumo de alimentos saludables, como las frutas, verduras y pescado, las personas continúan ingeriendo comida con elevados nieveles de sal y grasa. Según un informe publicado por la revista británica “The Lancet Global Health”, en la mayoría de los países del mundo, el consumo de alimentos poco saludables  superó en las últimas dos décadas al consumo de productos saludables.
Una de las conclusiones a las que llegó el estudio fue que las personas que viven en algunas de las regiones más ricas del mundo, como Estados Unidos, Canadá y Australia, siguen las dietas más pobres en calidad debido a su alto consumo de alimentos poco saludables. De todas maneras, la investigación reveló que, entre los años 1990 y 2010, ha mejorado algo la calidad de la dieta en los países más ricos, con una modesta reducción del consumo de alimentos poco saludables y un aumento del consumo de productos saludables. "Los países que deben poner límites al consumo de alimentos chatarra incluyen Bosnia, Armenia y República Dominicana", advirtieron los especialistas. 
La investigación, financiada por la Fundación Bill & Melinda Gates notó mejorías nutricionales en Mongolia y paíeses de América Latina y el Caribe. Y observó que países con poca riqueza como Mali, así como regiones del Mediterráneo como Turquía y Grecia, consumen más alimentos saludables, “posiblemente reflejando aspectos favorables de la dieta mediterránea”.
Los especialistas también notaron que los adultos mayores comen más alimentos sanos que los más jóvenes. Lo mismo ocurre con las mujeres, que consumen comida más salusable que los hombres. Los investigadores también encontraron que los patrones dietéticos variaban incluso entre países vecinos Por ejemplo, los patrones dietéticos a base de alimentos sanos eran pobres en la Argentina, pero moderado en Brasil; mientras que los hábitos alimentarios basados ​​en un menor número de elementos no saludables eran muy pobres en Brasil, pero moderado en Argentina.
Para el 2020, las proyecciones indican que las enfermedades no contagiosas representarán el 75 % de todas las muertes. Los autores de la investigación advirtieron que el estudio presenta un “panorama preocupante” por el aumento de los hábitos alimenticios poco saludables y aseguran que es “necesaria una acción conjunta para revertir esta tendencia”. "Por lo que mejorar la dieta tiene un papel crucial en la reducción de este porcentaje”, aeguraron los especialistas.
Para evaluar la calidad alimentaria, investigadores internacionales estudiaron más de 320 encuestas sobre dietas realizadas en 187 países entre 1990 y 2010.  Dirigidos por Fumiaki Imamura, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), los especialistas estudiaron cuánta gente prefería ingerir alimentos sanos, que incluían fruta, verdura y pescado, o alternativas menos sanas como sal, carnes procesadas y bebidas azucaradas.
El grupo de investigadores analizó los datos sobre el consumo de 17 alimentos y los nutrientes claves que se relacionan con la obesidad y las principales enfermedades no contagiosas, como la diabetes y las patologías cardiovasculares, así como los cambios en la dieta de la gente durante esas dos décadas.
Los patrones dietéticos utilizados para evaluar la calidad de los alimentos que ingieren las personas estuvieron basados en diez artículos saludables (frutas, verduras, frijoles y legumbres, nueces y semillas, granos integrales, leche, ácidos grasos poliinsaturados totales, pescado, vegetales omega-3, y fibra dietética ) y siete no saludables (carnes rojas no procesadas, carnes procesadas, bebidas endulzadas con azúcar, grasas saturadas, grasas trans, colesterol dietético, y sodio).
"Nuestra evaluación se centró en alimentos y nutrientes que tienen al menos evidencia probable o convincente de los efectos sobre las principales enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y los cánceres relacionados con la dieta", explica el informe.
Según los autores del estudio, las acciones políticas “son esenciales” para ayudar a las personas a lograr seguir una dieta óptima, controlar la epidemia de obesidad y reducir las enfermedades no contagiosas en todo el mundo.
“Los resultados de este estudio tienen implicaciones para los gobiernos y organismos internacionales en todo el mundo. Estas tendencias indican la necesidad de comprender diferentes causas que llevan a esta situación, como las prácticas de la industria agrícola y alimentaria, así como la política sanitaria”, señaló Iamura.

FUENTE:http://www.clarin.com/sociedad/comiendo-chatarra-alimentos-saludables-Archivo_CLAIMA20150219_0095_27.jpg